miércoles, 21 de mayo de 2008

Iluminando el camino

Hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, vivía un hombre que caminaba las noches por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

- ¿Qué haces Guno, tú, ciego, con una lámpara en la mano?... Si tú no ves...

Entonces, el ciego respondió:

Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí...

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